Bolaños de Calatrava vive bajo el clima continental del campo de Calatrava: primaveras luminosas de día, noches que todavía recuerdan al invierno y una lluvia escasa pero capaz de aparecer en el peor momento.
Días suaves y noches de jersey grueso
Cuando la Semana Santa cae entre finales de marzo y principios de abril, las máximas habituales en la comarca se mueven entre los 18 y los 21 grados y las mínimas entre los 6 y los 9. La tarde invita a seguir al Prendimiento hasta el Calvario sin prisa; la noche pide jersey, chaqueta y, en las madrugadas, algo más serio.
La oscilación es la protagonista. La procesión del Cristo del Consuelo sale de madrugada, sobre las 00:30, y el vía crucis del Viernes Santo arranca a las 8:30 de la mañana: ambas citas se viven con temperaturas de un solo dígito en muchas ediciones. El visitante que se abriga bien disfruta; el que confía en la tarde anterior, tiembla.
Poca lluvia, pero cielo cambiante
Los valores climatológicos de la AEMET para Ciudad Real marcan en torno a 25 o 35 litros por metro cuadrado y unos cinco a siete días de lluvia al mes en marzo y abril. Es un riesgo bajo en comparación con otras comarcas, aunque la llanura manchega es capaz de encapotarse en pocas horas cuando entra un frente.
Como en toda la Ruta de la Pasión Calatrava, cada cofradía y hermandad decide la salida o la suspensión de sus actos el mismo día, atendiendo a la previsión. Lo prudente es consultar la predicción de la AEMET los días previos y seguir los comunicados del ayuntamiento y de la propia Ruta, que informan de cualquier cambio en la programación.
El campo de Calatrava dicta sus normas
El relieve llano de la comarca, roto solo por los cerros volcánicos, deja el cielo despejado y las vistas enormes, pero también expone al viento. Una tarde de ventisca fría en el Calvario o en el Altozano puede resultar más incómoda que la propia temperatura, así que una cortavientos ocupa poco y resuelve mucho.
La primavera es también la época en la que el campo de Calatrava está más bonito, con el cereal verde y las dehesas en su mejor momento. Quien viaje con unas horas libres encontrará en los alrededores un paisaje que compensa cualquier cambio de programa.
Preparado para la llanura
La maleta ideal combina ropa de entretiempo para las tardes, un abrigo de verdad para las noches y madrugadas, calzado cómodo para las cuestas que suben al Calvario y al Altozano y un paraguas plegable por precaución. Con eso, el tiempo deja de ser una preocupación y se convierte en lo que suele ser en Bolaños: un cielo grande y limpio bajo el que los Armaos desfilan como en un cuadro.
Fuentes
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