Palio
El palio es el techo de tela que cubre a la Virgen en su paso, sostenido por unos varales metálicos que se alzan desde los cuatro costados. Un «paso de palio» es, por tanto, siempre el de una dolorosa: los pasos de Cristo van a cielo abierto.
Las partes
La pieza superior es el techo de palio, que se ve desde abajo cuando pasa por delante. De su perímetro cuelgan las bambalinas, las caídas bordadas que enmarcan la imagen y que se mueven con el andar del paso. Detrás se extiende el manto, y delante, entre la Virgen y el borde, va la candelería: las filas de velas que la iluminan desde abajo.
Ese conjunto es lo que hace que un palio se vea de una manera concreta y no de otra. La imagen queda en penumbra bajo el techo, alumbrada solo por las velas, y el movimiento de las bambalinas al caminar es lo que la gente espera de una salida.
No todas las vírgenes van bajo palio
Es una forma muy asociada a Andalucía y muy extendida, pero no universal. En muchas ciudades del norte y del interior las dolorosas salen sin palio, sobre andas y a hombros, con otra estética y otro ritmo. Ninguna es más auténtica que la otra: son tradiciones distintas.
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