Logroño es una ciudad pequeña, llana y segura, perfecta para vivir la Semana Santa en familia: todo queda cerca y los planes de mañana son tan buenos como las procesiones.
La Borriquita del Domingo de Ramos
La mañana del domingo es de los niños: misa de cofrades a las 10:00, bendición de ramos a las 11:15 y salida de la Entrada Triunfal a las 11:30 desde la plaza del Mercado, con la Borriquita de su cofradía y las palmas. Es alegre, corta y por el centro, y los pequeños se lo pasan en grande.
Las procesiones de la tarde, manejables
Con niños, las citas de la tarde funcionan mejor que la noche: la Magna del Santo Entierro del Viernes a las 19:30, con todas las imágenes juntas, les impresiona, y el Resucitado del domingo (salida 12:00) cierra la semana a plena luz. El Descendimiento de las 22:00 y la madrugada de la Magdalena son para mayores.
Los dulces y el hornazo
La repostería riojana de la época tiene sus clásicos: torrijas, bartolillos y el hornazo de Resurrección. Las pastelerías del centro los llenan de escaparates, y la merienda dulce entre procesiones funciona siempre con los pequeños.
Ciudad cómoda con carrito
El centro de Logroño es llano y peatonal en buena parte: Portales, el Espolón y la plaza del Mercado se recorren perfectamente con carrito, y los parques del Ebro están a un paseo para despejar entre procesión y procesión, con columpios y césped.
Laurel, pinchos y Ebro
La calle Laurel es famosa por sus pinchos y tiene horarios familiares de mediodía; el paseo del Espolón, el puente de Piedra y la orilla del Ebro dan juego a los pequeños, y las bodegas de la ciudad ofrecen visitas para los mayores. Logroño se vive bien con niños, a un ritmo tranquilo.
Planes cerca de la ciudad
Si la Semana Santa deja una mañana libre, los alrededores dan mucho juego: los puentes y sotos del Ebro, el parque del Grajera con su embalse o una escapada a las bodegas de Haro, a media hora. La Rioja en primavera está verde y bonita.
El parque del Ebro, su patio de recreo
El parque Ribera y los sotos del Ebro, a cinco minutos del centro, son el patio de recreo de la semana: césped, patos y espacio para correr entre un cortejo y otro.
Frío de la ribera: capas
Las noches logroñesas de primavera refrescan junto al río: para las procesiones de noche, abrigo y capas. De día, ropa de entretiempo y alguna prenda más por si el viento del Ebro se levanta.
Fuentes
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